La caridad resta valor a las personas: #GivingTuesday y los bancos del tiempo.

La inigualable sensación de dar.

Hoy se celebra el #GivingTuesday, un movimiento global con el que se pretende celebrar la acción de dar. Reconozco que la iniciativa es muy buena y que no he encontrado ni un sólo proyecto que no merezca todo mi apoyo.

Sin embargo, me ha llamado mucho la atención de una frase muy destacada en la página del proyecto:

¡Colabora con GivingTuesday y descubre la inigualable sensación de dar!

Efectivamente: la inigualable sensación de dar. Es algo que nos hace sentir muy bien y, quien no lo sepa, está invitado a hacerlo: Que elija uno de los proyectos y que dé algo. Como dicen en la propia web: alimento, dinero, tiempo (participando como voluntario), objetos de segunda mano,… Descubrirá que se sentirá muy bien, porque estará colaborando con una buena causa y porque ayudar nos hace sentir bien. Dar, nos hace sentir bien.

La inigualable sensación de recibir.

Eso ya es otra cuestión y es de la que me gustaría hablar hoy. Es lo que me ha provocado ese texto tan llamativo.

Pongo por delante que lo que voy a exponer es sólo una invitación a la reflexión, totalmente al margen del proyecto, que dicho sea de paso, me parece extraordinario y desde aquí os invito a participar. No tanto por la “inigualable sensación de dar” si no porque la solidaridad es indispensable en la lucha por un mundo mejor.

Quien recibe nuestra caridad en cambio ¿cómo se siente? Podemos pensar que se siente muy agradecido: tiene razones para estarlo porque le he dado algo sin esperar nada a cambio. Lo cierto es que sí: se sentirá agradecido, pero también se sentirá vacío, inferior, menos valioso.

Repito que el givingtuesday sólo ha desencadenado la reflexión, que discurre por otro derrotero. Evidentemente no es el mismo caso que planteo, ya que – por poner un ejemplo – los receptores de una donación de sangre, pueden ser a su vez donantes. Es necesario que todos donemos varias veces al año para tener garantizadas las reservas del banco de sangre. O por poner otro ejemplo, las ONGs que hacen labores encomiables, necesitan fondos para llevarlas a cabo. No están dando sin ofrecer nada a cambio y muchas veces sus beneficiarios tampoco.

Un ejemplo que me marcó de por vida.

Termino esta reflexión con un ejemplo real. Una señora de movilidad reducida, necesitaba que alguien la ayudara para ir a la piscina. Un hombre se ofreció a llevarla sin pedir nada a cambio. Por la simple satisfacción de hacer algo bueno por otra persona. Por la “inigualable sensación de dar”. La señora quería compensárselo de algún modo, pero él no necesitaba nada ni quería recibir nada a cambio. ¿Cómo se sentía entonces esa señora? Pues agradecida, sí… pero menos valiosa: La caridad resta valor a las personas.

El banco del tiempo: demos valor a las personas.

Esa transacción que ellos realizaban, pasaron a gestionarla a través de un banco del tiempo: Cada vez que iban a la piscina, ella le pagaba a él en horas (moneda horas: 1 hora de tiempo = 1 hora de moneda, es decir: 1 hora en el saldo de una cuenta bancaria). La señora, para conseguir las horas que gastaba en esa ayuda, ofrecía clases de inglés.

Al señor, en concreto, tal vez no le interesasen las clases de inglés, pero le interesaban a una fisioterapeuta que daba masajes a otra vecina, famosa en el barrio por sus artes culinarias, que a su vez preparaba una vez a la semana la comida para el señor del principio, cerrando así el círculo. Creando una economía social alternativa en la que todo el mundo tenía valor. Todo el mundo se sentía bien dando, todo el mundo se sentía bien recibiendo, todo el mundo aportaba y recibía un gran valor. Por cierto: nadie gastaba un solo euro.

El ejemplo es inventado, aunque basado en hechos reales y refleja el día a día de un banco del tiempo. Si todavía no formas parte de uno, te invito a investigar y a localizar el más cercano. Si no tienes ninguno cerca y quieres crear uno, avísame. Te puedo poner en contacto con auténticos referentes a nivel nacional, que estarán encantados de ayudarte con tu proyecto.

2 opiniones en “La caridad resta valor a las personas: #GivingTuesday y los bancos del tiempo.”

  1. Pues tienes razón, pero es muy difícil eso de ir devolviéndola y cuadrar. A veces puede convertirse más en una obligación. A mí me gusta dar sin recibir y que luego cuando lo necesite otra persona me dé a mí sin esperar que yo se lo devuelva. La verdad es que así me va bien. Las vecinas que me han cuidado a los niños en momentos de necesidad no me han pedido nada a cambio y yo no he pedido nada a cambio a mis compañeros del curso cuando les paso los apuntes o les explico ciertos puntos del temario. Algo así como el Karma. No?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *