Que el título no lleve a engaños, en esta entrada no voy a hablar de Stephen Hawking ni va sobre divulgación científica, aunque también es un tema que me apasiona y espero que las matemáticas y la ciencia tengan cabida también en este blog que hoy empiezo. Lo que pretendo en esta entrada es establecer el punto de partida, contar la (breve) historia de cómo y por qué he llegado hasta aquí, a abrir un blog llamado: "un papá Montessori".

Podría decirse que "un papá montessori" empieza con un test de embarazo que da positivo. En ese momento comienza un periodo en el que uno no puede hacer mucho más que esperar e informarse... Se aprenden muchas cosas sobre gestación, pero también se van aprendiendo cosas para lo que vendrá después. Antes o después, se va uno encontrando con términos como Pickler, Montessori, porteo, colecho,... durante ese periodo, tuvimos ocasión de asistir a un taller de metodología Montessori que se llamaba "la rebuda del nadó" ("el recibimiento del bebé"). Ahí conocimos las ideas generales del método Montessori y nos pareció muy interesante. Así que empezamos a preparar la casa pensando en él y en su desarrollo antes que en nuestra comodidad: cama a nivel del suelo, armarito de su altura, espejo, zonas separadas para descanso, juego, aseo y alimentación...

Va pasando el tiempo y vamos aplicando algunas ideas y dejando de aplicar otras. En realidad, aunque Montessori es la metodología que más nos inspira, también aplicamos ideas sacadas de otras fuentes. Todo esto es lo que me gustaría ir compartiendo en este blog, porque cuando me preguntan por las cosas que aplicábamos cuando el bebé tenía 3 meses, pues ya empieza a ser un recuerdo difuso, así que, mejor escribirlo y ojalá pueda servir a otras personas embarcadas en este mundo de la crianza.

Por cierto, echando un ojo por internet, parece que sólo las mamás se dediquen a la crianza, y aunque su papel es fundamental y seguramente más relevante que el de los papás, parece imprescindible reivindicar nuestra implicación en el proceso de crianza, cosa que digo desde una convicción profundamente feminista, pero ya hablaremos más sobre feminismo...

Salud,

Carlos.

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